Ok, aquí una pregunta multiplicada por millones. Yo no soy creativo, ¿Cómo puedo comenzar a serlo? o ¿Cómo puedo ser más creativo?

Vayamos al comienzo. Todos, absolutamente todos, nacemos siendo creativos, lo difícil, es mantenerse creativo mientras vamos creciendo.

Cuando tomamos los primeros dibujos que realizamos, son expresiones únicas de color, formas y figuras, sin pulso, claro está, pero son únicos. Son imágenes, ideas y conceptos que de pequeños tenemos en nuestro ser.

Entonces, es entendible que si en algún momento fuimos creativos y ahora no lo somos, lo único que tenemos que hacer es ponernos en situación como cuando lo éramos.

Las siguientes, son 3 claves para facilitar la vuelta a la creatividad:

Una historia que nos da el primer indicio de que hacer es la siguiente:

Estaba una niña en la clase de dibujo concentrada, dibujando muy entusiasmada. En eso la maestra nota esto y se acerca y le pregunta:
M: ¿que estas dibujando?
La niña responde
A: Un retrato de Dios.
A lo cual la maestra le dice:
M: Pero si nadie sabe cómo es Dios.
Y la alumna le dice:
A: Lo van a saber en un minuto más.

Lo importante de tomar aquí, más allá de lo gracioso o tierno que nos parezca la historia, es el primer concepto de por qué de niños no teníamos problemas siendo creativos. Cuando uno es pequeño, si no sabe una respuesta, intenta adivinar, busca en su conocimiento (limitado claro está) y encuentra lo que más se le parece a una realidad y lo dice o hace, sin temor a estar equivocado.  Y esa es me parece, una muy clara diferencia entre ser niño y adultos. Estar preparado para estar equivocado.

Entonces, si uno quiere ser creativo, es indispensable poder equivocarse. No funciona a la inversa, equivocarse no significa ser creativo. Pero si uno no está preparado a equivocarse, jamás podrá lograr nada nuevo e innovador. A lo largo de nuestro desarrollo, el equivocarse es severamente castigado, y eso poco a poco nos torna más conservadores. Siendo conservador, no se puede lograr nada excepcional, por lo cual hay que perder el miedo a equivocarse.

Cuando uno es pequeño, está tranquilo, nunca tiene urgencias (más allá de las fisiológicas). A medida que crecemos, el tiempo es siempre escaso, nunca alcanza para hacer todo lo que queremos, por lo cual estamos siempre apurados y atropellados.

La creatividad, es, ya veremos porque más adelante en artículos posteriores, un proceso que requiere tiempo. Si estamos apurados, apremiados, en crisis, podemos lograr una creatividad llamada de “Supervivencia” la cual no es la creatividad real que logra innovación única. Por lo cual, si queremos poder buscar una idea única, tenemos que poder tener tiempo y tranquilidad.

Por último, dado que aún no somos súper creativos innatos que destilamos ideas sublimes, tenemos que estar con al menos un rumbo claro de que estamos buscando. Si uno sale a caminar con los ojos cerrados, sin destino ni trayecto, lo más probable es que termine cayéndose o chocando con diferentes obstáculos que están frente a nosotros. Si uno sale a caminar una línea fija que nos da el trayecto, no sirve, dado que no hay espacio a la creatividad, por lo cual, es importante tener un rumbo aproximado, para poder flotar en su total.

Saliendo de la explicación abstracta a  un ejemplo claro yo les pregunto: ¿qué resultado da la suma de cinco más cinco? Existe una única respuesta posible correcta a esta pregunta: Diez. Es muy claro y sin posibilidades extras ni espacio donde moverse, por lo cual no es una pregunta que nos dispare la creatividad.  Pero si la pregunta se reformula de esto: 5 + 5 = ? a esto otro : ?  + ? = 10 la situación cambia radicalmente dado que estamos ante infinitos pares de números los cuales sumados dan 10. Por lo cual, entonces, tenemos un rumbo, encontrar números y ahí es donde podemos empezar a crear los pares.

Tener tiempo, estar dispuesto a equivocarse y fijar un rumbo, 3 puntos clave para despertar nuestra dormida creatividad.