automaticidad-flexibilidad

Automaticidad es lograr que una habilidad aprendía se convierta en habito es lograr que sea parte de nosotros. Poder hacer algo es completamente diferente a realizar tareas que no requieren nuestra atención o que ya son parte de nuestro ser.

Aprender algo nuevo es completamente relativo al uso de la memoria. Al principio, el córtex pre-frontal, que guarda la memoria de corto plazo, está sumamente ocupado tratando de entender que es lo que se está haciendo y como se está haciendo. Esa es, a su vez,  la parte del cerebro que se encarga de las decisiones consientes y la planificación. Es la que toma la decisión de que hacer y cuando, mientras desarrollamos una tarea en la cual tenemos que pensar para hacerla, su capacidad de decisión se ve interrumpida y es por ende más lenta. Pero una vez que uno es experto en lo que hace, una vez que la acción es un hábito, un reflejo, algo automático, el córtex pre-frontal queda liberado, es más, en un 90% liberado de la acción que se hace, permitiéndole realizar más decisiones racionales y planeadas al mismo tiempo.

Cuando uno logra estar desatento a la acción que lleva a cabo, es una acción automática. Caminar es la más común de las acciones automáticas que realizamos, al menos cuando ya somos “expertos” en ella. No es automática mientras somos bebes y estamos aprendiendo como hacerlo, pero luego de unos 2 o 3 años, ya el cerebro no piensa mas como caminar después del primer paso.

Para lograr esta automaticidad con la habilidad que queremos desarrollar, debemos practicar, practicar, practicar y practicar. Tenemos que sobre-entrenarnos y hacer las cosas tantas veces que el cuerpo adquiere la capacidad de hacerlo sin que el córtex pre-frontal tenga que estar atento a la misma. Espero que este artículo les permita entender como entrenar su cerebro  y cuerpo para hacer algo bien inconscientemente y que esperar una vez logrado esto.

Antes y después de la automaticidad.

Cuando buscamos rendimiento, la automaticidad importa porque es el objetivo que se busca si queremos llevar una habilidad al siguiente nivel. Si queremos ser lo mejor en algo, tenemos que logra hacerlo sin pensar como primer paso. Cuando uno está manejando, puede a veces pasar varios minutos haciéndolo mientras se piensa en cualquier otra cosa, menos en manejar. Esto es lo que se busca con la automaticidad, que el cuerpo este en piloto automático haciendo algo mientras dedicamos nuestro tiempo “de cerebro” en otra tarea o decisión.

En su libro: “El arte de Aprender” Josh Waitzkin, Campeón de Ajedrez y de Tai Chi explica la automaticidad de la siguiente manera:

Ahora, mi mente consciente, concentrándose menos, mejoro la velocidad de su disparador, digamos de 4 cuadros por segundo a 300 o 400 cuadros por segundo. La clave es entender que mi mente entrenada no funciona más rápido que una mente no entrenada, solo funciona en forma más eficiente, lo que significa que la mente consciente tiene que procesar menos.

Desarrollar la automaticidad, es el proceso de pasar de hacer a ser, dándonos la capacidad de convertirnos en un experto y a partir de esto, poder innovar.

Repetir, Repetir, Repetir

El primer paso para lograr la automaticidad, es repetidamente aprender pequeñas cantidades de información. Digamos que se quiere desarrollar una habilidad para jugar al basketball esto significa, entre otras cosas, pararse en la línea de tiros libres y realizar ese mismo tiro una y otra y otra vez. La idea es ir más allá de la práctica, pasar el momento en que uno se siente cómodo haciéndolo,  es clave sobre-entrenarse, seguir repitiendo le mismo movimiento

La clave es pasar el punto en el cual uno es capaz de hacer algo bien. Sobre entrenarse consiste en practicar continuamente algo que uno ya sabe hacer y es bueno haciéndolo. Una vez que se incorporó, se impregno la habilidad, no se necesita un guion a seguir. No es mas parte de la mente consiente el realizar la tarea que nos requiere y entonces, aquí surge una gran ventaja: nuestro cerebro pensante, capaz de realizar conexiones nuevas, puede generar una nueva perspectiva de cómo utilizar esta habilidad e incluso podemos enseñarle a otros el cómo utilizarse en nuevas formas o diferentes contextos al que originalmente se utiliza.

Ciertos oradores, por ejemplo, toman los guiones de sus charlas y los impregnan en su mente, para no tener que pensar en que decir durante las mismas, sino en poder interpretar a su audiencia y ajustarse a las condiciones que la misma le imponen para lograr hacer llegar su mensaje. La automaticidad no viene sola, viene en conjunto con la flexibilidad. Esto lo expreso genialmente el artista Pablo Picasso cuando dijo: “Aprende las reglas como un profesional, así puedes romperlas como un artista”

Cuanto más se transpire entrenando, menos se sangra en la Guerra.

El segundo paso para lograr la automaticidad, es hacer el entrenamiento progresivamente más difícil. Así de simple. Incrementar el peso y las repeticiones del entrenamiento físico, forma nuestros músculos.  Queremos llevar progresivamente la tarea hasta el punto en que es imposible, para entonces bajar un escalón y mantenernos ahí de esta formar llegaremos a estar al tope de nuestra habilidad el tiempo suficiente, como para intentar nuevamente superar el límite más adelante.

A medida que avanzamos en el entrenamiento de nuestra habilidad, llega un momento donde debemos agregar también el tener un límite de tiempo para hacerlo. No solo porque eso motivara a nuestro cerebro a trabajar más rápidamente, sino que el mismo, destinara una parte al hecho de que hay un reloj corriendo al cuan atenernos y eso es un recurso extra que tendremos cuando el tiempo no sea un problema real o una ventaja el haber practicado tener problemas de tiempo.

Llegamos entonces al tercer y último paso, el practicar la habilidad en cuestión cuando tenemos una gran carga mental. Esto significa, tener otras cosas en la mente. Generar a propósito diferentes estímulos mentales y distracciones que busquen quitarnos el foco de lo que estamos haciendo. Pueden ser ejemplos de esto poner una tv con algún programa que nos interese si estamos practicando matemáticas, tomas unas cervezas previo a un entrenamiento de algún deporte que requiera nuestra habilidad, no para que sea una constantes, sino para prepararnos a una situación similar que nos pueda limitar y poder adaptarnos.

Del hacer al Ser.

Este proceso de sobre entrenamiento está pensado para empujarnos por estas tres etapas que nos permiten adquirir el conocimiento en un proceso claro. El conocimiento para hacer una tarea específica. Comenzamos declarando la tarea, acción, habilidad. Estudiándola, viendo cómo se realiza, entendiendo su teoría y permitiendo que nuestro cerebro analítico procese esta información. Luego comenzamos a aplicar lo aprendido anteriormente y comenzamos a asociar lo que hacemos. En este momento estamos pensando en lo que hacemos mientras lo hacemos. Luego y como última fase, la automaticidad se manifiesta, al momento que podemos continuar realizando la tarea mientras nuestra mente ya comienza a enfocar su atención a otras cosas. Pasado un tiempo de que adquirimos esta mágica automaticidad si seguimos practicándola, la misma ya no será algo que podemos hacer, sino que la misma pasa a ser una parte de nuestro ser. Ya inconscientemente podemos realizarla. Y cuando nuestro inconsciente tiene un nuevo conocimiento, el consiente puede realizar infinitas conexiones nuevas a partir de ahí y llega la flexibilidad.

Aquí llega un cambio fundamental del estado de automaticidad. Se ve claramente en los niños cuando están aprendiendo a leer o hacer cálculos matemáticos. Al principio les cuesta mucho, incluso se resisten a aprenderlo. Pero en el momento que comienzan a notar su progreso, comienzan a asimilar esta nueva habilidad, entienden el valor que representa y la asocian. Si no ven este progreso o su valor, el cambio no ocurre, Pero cuando se comienza a creer, la motivación para pasar la automaticidad es enorme y comienzan a tener una inteligencia más fluida sobre el tema en lugar de un aprendizaje fijo y estructurado. Se alinean el corazón y la mente. Chicos leyendo cuentos porque quieren y no porque tienen que hacerlo. Ese es el momento en que el progreso explota y las habilidades florecen al máximo.

Cuando comenzamos a hacer algo, tenemos que enfocarnos en la mecánica, no podemos entonces pensar en otra cosa. La automaticidad y luego el que la habilidad extienda el quiénes somos, es lo que realmente nos permite llevar todo un paso más allá, encontrando quienes podemos ser, aplicando de formas novedosas e impensadas nuestro ser.