Muchos tienen un miedo paralizante a fallar. Lo cual es algo completamente normal, la mayoría de las personas tienen dicho miedo. Y es este miedo lo que les impide salir y hacer las cosas que mas los apasiona y motiva. Desafortunadamente, el miedo a fallar no es tener miedo a no triunfar, casi siempre, lo que realmente causa ese miedo, es lo que los otros pensaran. Y si la gente de reirá o no de nosotros.

Si intenta algo y falla, lo que preocupa a muchos es que la gente sabrá de este fracaso. Todos lo verán abatido y consternado y perderán la confianza que le tenían. Se burlaran y decidirían que Ud. no es alguien digno de su respeto.

Si en algún momento quiere lograr, obtener o hacer algo, va a necesitar abrirse y aprender a convivir con el ridículo, con el fallar. Y ese ridículo va a llegar en masa. Va a tener que soportarlo a diario. Va a llegar de personas que jamás vio antes, con representaciones aleatorias de imágenes en las redes sociales y también llegara de gente que uno respeta e incluso admira.

Cuando comencé mi propia empresa, llevaba una importante carrera en una empresa donde era una pieza clave. Todos me hacían burlas de como dejaba la seguridad de una posición estable, con dinero asegurado en un país que no juega a favor del que recién empieza y le va mal. Encima con una esposa e hija por quienes cuidar y velar.

Nadie tomaba en cuenta que emprender es lo que yo realmente quería hacer. A nadie le importaba que yo tuviera un sueño y tenía que seguirlo. Para ellos, el abandonar la zona de confort y seguridad era algo estúpido. Ellos solo se quedarían ahí esperando verme fracasar para poder decirme que “Ellos me lo dijeron”.

Salí de allí con una fuerza de reacción alimentada por esa mala vibra. Le apunte a las estrellas y estaba comprometido a dar todo de mí para lograrlo.

Mirando atrás, sé que tome muchísimas decisiones basándome solo en la necesidad de probarles que estaban equivocados y yo estaba en lo cierto. Algunas resultaron bien, otras fueron un desastre. I verdaderamente me arrepiento de muchas de ellas, porque fueron decisiones tomadas erróneamente pensando en la gente que ya estaba atrás en lugar de pensar en mí y en mi actualidad.

Hoy es fácil decir que si pudiese volver atrás, me tomaría más tiempo en analizar mi situación y necesidades para tener una escena más clara para tomar las decisiones en lugar de buscar ponerme en el centro de la atención y demostrar mi valor. Eso fue una pérdida de tiempo. Esto tuvo un impacto muy nocivo en mi vida personal y me dejo casi sin dinero.

Por suerte, ya aprendí a los golpes, que lo que el resto de las personas que no están envueltas no importa demasiado. Si se ríen de mí, podría si quisiera reírme con ellos. Incluso pasa ahora que comenzó esta nueva aventura de escribir las enseñanzas que me dio la vida para que algunos puedan obtenerlas de mejor manera. O porque tengo una empresa de servicios profesionales y no una súper Startup cotizada en millones. Esta experiencia me fue muy útil. Fue un viaje lleno de enseñanzas que me llevaron desde donde comencé hace mucho en un call-center, hasta tener hoy mi empresa de servicios profesionales y ser una persona que cuando determina un plan de acción ante un problema o proyecto, es tomada en cuenta por su pasado de probados éxitos.

Cuando comiencen a crear su startup o empresa, van a pasar por este proceso ustedes mismos. Gente que al contarle nuestros planes se quedaran mirando sin entender nuestra “locura” y apuntando con sus dedos avergonzados de conocernos.

Obviamente que leerlo de mí no le dejara una lección que va a quedar para siempre, lo sé porque probablemente Ud. sea muy similar a mí. Leer un artículo no evitara que la mirada de otros lo afecte. No evitara que tenga que pasar toda esa basura que le tiran encima. Y deberá encontrar su camino.

Solo espero que puedan tomar aunque más no sea una cosa de esto. Que otros se rían de uno no significa nada. No significa que está equivocado y tampoco que está en lo cierto. Solo dice algo al respecto de los otros.