Es necesario tomar dentro del proceso creativo, la consideración de poder expresar, pasar y comunicar la idea una vez encontrada.

Esto que parece tan obvio y simple, es una tarea que a veces, cuesta mucho más que el proceso creativo en sí mismo, y por qué ya fue mencionado porque anteriormente en el post “Como puedo ser más creativo”. Hay que estar preparado a equivocarse y no todos lo están. Hay que animarse a fallar, para poder aprender y mejorar.

En cualquier charla, exposición, conferencia, salón de clase se evidencia que una gran mayoría prefieren no sobresalir con preguntas, comentarios o cuestionamientos, ante la posibilidad de quedar como alguien que se equivoca a los ojos de sus pares. No es seguro el equivocarse, pero la recompensa por recibir la respuesta no es tanta como la vergüenza por el error en caso de cometerlo.

Desde la niñez y a medida que avanza nuestra vida, la presión por no equivocarse crece desmesurada y ridículamente. En casa cuando uno en su afán natural por explorar, comete errores es castigado y los niños exploran a medida que crecen cada vez menos. En la escuela comienzan las pruebas, que luego son exámenes en el secundario y más tarde finales en la universidad, donde cada error es penalizado y la nota recibida es menor, sin importar la gravedad de los mismos. En el trabajo, se presiona constantemente para no fallar y no tener que perder tiempo corrigiendo fallas, siempre advirtiendo y denotando las mismas sin, por contraparte, advertir los aciertos.

Entonces, se llega al momento de tener una buena idea, una solución y comienza el conflicto interno de expresarla. Llega el momento de animarse a contar la idea y tener que soportar la presión de esperar la devolución de la misma, la cual en caso de no ser favorable, puede derivar en un momento indeseado.

Hay 3 formas de llevar adelante este proceso.
1)No contar la idea, esconder la cabeza y seguir inadvertido y en la mediocridad.
2)Buscar un sponsor. Una o más personas de confianza a quienes contarles la idea, animarse y hacerlo para luego soportar su devolución dado que la misma será en una media adecuada a nuestro ser y compartir el éxito/fracaso de la idea desarrollada con quien la expone por nosotros. Aquí, aparte de tener una primera devolución inicial de la idea, el hecho de fallar en conjunto tiene menos impacto y es socialmente mejor tolerado.
3)Tomar el toro por las astas, armarse de valor, animarse, entender que la recompensa es real y la perdida es mínima y exponer la idea propia. En caso de fallar, saber que el intentarlo ya de por si genera un logro, al darse uno cuenta que el castigo por fallar es nulo, más allá del posible “que dirán”

Como podemos observar, 2 de las 3 opciones terminan generando la comunicación y la primera opción solo figura para empujarlos a elegir la 2 o 3. Al fin y al cabo, las dos implican animarse a contar la idea frente a diferente publico.
Estar dispuesto a equivocarse, tampoco es ir gratuitamente diciendo cualquier cosa que se nos ocurra esperando acertar en algún momento por simple estadística. Eso sí que está mal y nos hace perder credibilidad.

Sumar al proceso creativo el animarse a comunicar la idea, es un paso fundamental en el éxito de la aplicación de la idea. No lo olviden y no lo omitan.